Hay un mundo diverso que cambia constantemente. Cada época es diferente. Cada lugar es diferente. Cada día es diferente. Cada comunidad es diferente. Cada familia es diferente. Cada experiencia de vida es diferente. E inclusive si nada de esto lo es, cada punto de vista es diferente.
Por más que esta sea nuestra realidad, una en que cada individuo es distinto porque su contexto (siendo lo más específicos posible), sus experiencias y como observa, siente e interpreta todo esto no es y nunca será lo mismo que en cualquier otra persona, tememos que esta realidad nos excluya y nos divida. Tememos ser islas. Es este temor lo que nos hace buscar una palabra o una imagen que simplifique, adapte o esconda lo que podría ser único e original en todos nosotros y convertirlo en algo identificable para los demás.
La validez o moral detrás de este comportamiento es algo debatible, sin embargo, lo verdaderamente criticable es que por la forma en que funciona la sociedad, esta elección usualmente se hace inconscientemente y sin tomar en cuenta, primero que nada lo que se esta perdiendo, y segundo las consecuencias que pueden haber al elegir y vivir a través de una etiqueta de personalidad. Además de que esta decisión se hace usualmente bajo la presión que causa la idea que se tiene de que si no defines que es lo que eres (de entre las definiciones preconcebidas) y lo que quieres ser (dentro del rango de lo posible de acuerdo a nuestra sociedad), no vas a representar nada para nadie y por lo mismo (dado a la idea de que no se puede lograr nada solo y que lograr algo sin obtener una respuesta u opinión de la sociedad es como lograr nada) lo que hagas no va a importar nada. Una idea errónea y simplista ya que cualquier acción tiene un efecto y el mismo efecto que esta acción tenga se le puede considerar un logro por si solo, y también porque por más que nuestra sociedad funcione a través de definiciones y categorías, siempre hay cosas que son pero no cumplen con todas las reglas de la definición.
Escapar todo esto es muy difícil, si no casi imposible. Esto ya que incluso si no eres una de las definiciones conocidas, las personas no se tardaran en categorizarte, intentando buscar gente que caiga en tu categoría. En el mejor de los casos esto es para que no estés solo, en el peor es para probar que no eres único. Estos casos no son nada nuevo o especial, incluso hay personas que buscan replicar esta situación y buscar “crear su propia categoría”. Hay quienes lo hacen para lograr burlar el sistema y/o ampliar el rango de definiciones de personalidad, pero también hay quien lo hace para conseguir adeptos y con esto “fama” o idolatría, por más momentánea o poco profunda que esta pueda ser.
Quizás la única forma de ser tu realmente y escapar el sistema de categorías es ser todo y ser nada. Esto al ser un poco de todo y nada completamente (digamos, ser lo suficiente como para no serlo completamente y también no ser lo suficiente como para poder ser deslindado de estas etiquetas y representar una nueva categoría). Cosa que para nuestra sociedad tristemente representa ser nada (dado a que no lo pueden definir).
Quizás porque no he logrado crear un nombre para mi categoría, quizás porque no he conseguido adeptos proactivos, quizás porque no sé ser otra cosa, quizás porque realmente este sea mi lugar, o alguna entidad celestial omnipotente quiere probar un punto al hacerme así, pero eso es lo que busco.
Es eso lo que quiero probar.
Es eso lo que quiero lograr.
Es eso en lo que yo creo:
Todo y nada como un todo.
Por ejemplo esto me resulta un texto muy enserio y por lo mismo lo escribo abajo de una foto de mi sonriendo semidesnudo y sin rasurarme. Porque una cosa no debería invalidar la otra.